Muy buena experiencia, en especial por nuestro guía Octavio, que nos enseñó mucho y estaba siempre dispuesto a responder cualquier pregunta con agrado; hizo que nos sintiéramos cómodos y atendidos todos los días.
La primera habitación en la que estuvimos estaba bien, aunque la siguiente (101) le falta mantenimiento básico porque las tablas de madera que conforman las paredes estaban separadas entre sí, por lo que se podía colar cualquier mosquito o bicho sin problema. También le faltaba un espejo y un candado.
La comida estaba muy rica pero faltaba coordinación porque nos tenían media hora sentados esperando para comer, después de habernos dicho una hora en la que estar en el comedor; eso era una constante durante todas las comidas y todos los días.
La ceremonia de ayahuasca que hicimos no la llevaba un chamán, no era una ceremonia típica, aunque no creo que sea necesario, pero si para alguien es importante que lo sea, es bueno saberlo. Allí mismo te informan por adelantado. En mi caso, la dosis que me dieron era muy baja, aunque entiendo la razón del facilitador por ser mi primera vez, habría agradecido que me preguntara -pues yo me conozco a mí misma- y me avisara para subirme la toma después de la primera. En cualquier caso, fue una buena experiencia y se la recomendaría a cualquiera.
Lo único que no me pareció bien es que dejaran tomar alcohol durante las actividades, como si la actividad fuera irse de fiesta y emborracharse. También me chocó que vendieran cervezas sin parar a personas que llevaban todo el día bebiendo. Para empezar, SERÍA DE AGRADECER QUE NO VENDIERAN ALCOHOL en un sitio que se vende como especializado en "retiros espirituales", ¡pues es contrario a lo que vende!