Mi viaje a Tailandia fue realmente una de las experiencias más significativas e inolvidables que he vivido, y estoy muy agradecida de haber tomado la decisión de hacer este viaje.
Soy mexicana-americana y hablo español e inglés. Aunque el inglés no es mi primer idioma y sé que no es perfecto, siempre hice lo mejor que pude para comunicarme con mis compañeras y participar en cada experiencia. Quiero reconocer especialmente a Patty, nuestra guía turística, porque a pesar de nuestra barrera del idioma, siempre hizo un gran esfuerzo por comunicarse conmigo, asegurarse de que entendiera todo e incluirme en cada momento del viaje. Su paciencia, amabilidad y excelente comunicación significaron muchísimo para mí.
Este viaje llegó justo en el momento que más lo necesitaba. El último año fue muy estresante para mí. Estuve terminando mi maestría mientras trabajaba tiempo completo, haciendo una internship y mudándome a una nueva ciudad. Fue un año lleno de responsabilidades, cambios y muchos retos, y realmente necesitaba este viaje.
Mirando hacia atrás, sinceramente creo que fue una de las mejores decisiones que pude tomar para cerrar mis últimos 20s. Estoy por cumplir 30 años el 2 de septiembre, y no podría haber imaginado una mejor manera de cerrar esta etapa de mi vida que saliendo de mi zona de confort y viviendo algo completamente nuevo.
Antes de este viaje, nunca había viajado fuera de América. Tailandia fue mi primera experiencia viajando tan lejos de casa, y me permitió conocer una cultura completamente diferente, su comida, tradiciones, historia y forma de vida. Como mexicana-americana, vivir una experiencia cultural tan diferente a la mía fue especialmente significativo para mí.
Lo que más me sorprendió fue descubrir que, aunque la cultura tailandesa y la mexicana son muy diferentes, también tienen algunas similitudes muy bonitas. Cada cultura tiene sus propias tradiciones y su manera única de expresarlas, pero pude encontrar ciertos valores, la calidez de las personas, la importancia de la familia, la hospitalidad y algunas formas de celebrar la vida que me resultaron familiares. Descubrir esas similitudes mientras aprendía y apreciaba nuestras diferencias hizo que la experiencia fuera todavía más especial. Me encantó encontrar esa conexión entre dos culturas que, al principio, parecían estar tan lejos una de la otra.
Una de las cosas que más me conmovió fueron las personas de Tailandia. Me parecieron personas increíblemente acogedoras, amables, respetuosas y cálidas. Su hospitalidad va mucho más allá de la experiencia turística. No fueron solamente las personas que trabajan en el turismo quienes nos trataron tan bien; en general, pude sentir mucha amabilidad y calidez de parte de las personas que conocimos. Me encantó simplemente compartir tiempo en este país, convivir con su gente y disfrutar de esos pequeños momentos cotidianos, además de conocer los lugares tan hermosos que visitamos.
Y tener a Patty como nuestra guía hizo que la experiencia fuera todavía más especial. Fue amable, paciente, atenta, conocedora y siempre se preocupó por que todos tuviéramos una excelente experiencia. Me hizo sentir cómoda incluso en los momentos en los que podía sentirme insegura por el idioma, y siempre voy a valorar mucho eso.
Llegué a Tailandia buscando una aventura, pero me llevé mucho más que eso. Me llevo recuerdos hermosos, experiencias inolvidables, nuevas amistades, un mayor conocimiento y aprecio por otra cultura, y momentos que llevaré en mi corazón para toda la vida.
Tailandia siempre tendrá un lugar muy especial en mi corazón. Estoy profundamente agradecida de haberme dado la oportunidad de conocer este hermoso país, aprender de su cultura, conectar con su gente y descubrir similitudes con mis raíces mexicanas de una manera que nunca imaginé.
Gracias, Patty, por ser una guía increíble y por formar parte de un capítulo tan especial de mi vida. 🇹🇭❤️