Participar de un retiro de yoga en la Patagonia en invierno ha sido una experiencia inimaginable, que superó por michisimo mis expectativas. Todo estuvo felizmente alineado: el lugar,, la hermosa y acogedora casa, sus dueños, la inigualable comida, la chef, los compañeros y amigos. Mucho aprendizaje y lecciones de vida con María de Ezcurra. El amor, la felicidad y la gratitud presentes en cada segundo. Gracias a Patagonearte, a Dani, a Belu a Cele, a María, a Josefina y su esposo, a Luna y a todos los que ahí estuvieron.