El hotel deja bastante que desear para la categoría y precio que tiene. El día de nuestra llegada a pesar de habernos hecho reservar un transporte privado porque no llegábamos a la hora estándar, nos hicieron esperar en el aeropuerto a varios huéspedes más y al llegar a la oficina del pantalán nos dicen que no pueden darnos el transporte privado contratado y que tenemos que ir con el resto de huespedes, previa espera de unos 30 minutos. No nos cobraron el transporre privado pero la impresión inicial ya no fue buena porque tuvimos que preguntar nosotros varias veces que pasaba hasta que nos dieron las explicaciones. Nos quedamos en el edificio "nuevo" donde se encuentran las suites y, aunque de apariencia es muy bonito, el olor a cañerías es insoportable en la planta baja. Por fuera el edificio, además de estar sin terminar, da la sensación de poco cuidado dejando a la vista de los clientes bolsas de basura, restos de material de obra etc. El personal, aunque ponen todo de su parte, se nota que no están acostumbrados a tratar con turistas extranjeros, a excepción del personal de recepción y un guía, nadie habla inglés o español. El hotel en general no se preocupa nada por la preservación del entorno, el cual es impresionante, y es habitual ver bolsas y botellas de plástico flotando en el lago, restos de material de obra en la orilla de la playa que hay en la zona del hotel, vehículos abandonados y medio "escondidos" en la selva y, para rematar, durante nuestra estancia se hundió una noche una de las plataformas donde tenían materiales de obra, barbacoas etc y no vimos a nadie ir a recogerlo o preocuparse de lo que se podría haber hundido en el lago y Río. En cuanto a la limpieza de las instalaciones del hotel, si bien es cierto que las habitaciones están limpias, es habitual ver restos de bebidas, como botellines de cerveza, en la zona de la piscina sin recoger durante varios días. La comida es bastante monótona y muy normal, muy lejos de lo que uno espera de un hotel de 5*, al igual que la atención de los camareros o los cubiertos y servilletas, en el primer caso de muy mala calidad y en el caso de las servilletas de papel fino. La piscina de niños estaba en reparaciones y eso hacía imposible para los adultos utilizar la piscina porque estaba llena de niños.
Las actividades que nos programaron no eran exactamente las que habíamos hablado con ellos previamente y tuvimos que solicitar el cambio, no nos pusieron problemas pero si que tuvimos problemas de horarios porque el que nos entregó el personal de recepción no era el definitivo y no pudimos realizar alguna actividad. Es una pena porque el hotel tiene muchísimo potencial por el sitio donde está, pero claramente la gestiòn es pésima. No volveríamos a hospedarnos en este hotel.